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Adriana, una abogada con visión social

Adriana, una abogada con visión social

Un buen chocolate santafereño, la familia y la docencia son dos elementos por los que Adriana Marcela Medina Carrillo expresa gran amor de manera constante. Ella, actualmente recorre los pasillos de la Autónoma de Occidente como jefa del departamento de Ciencias Jurídicas de la facultad de Comunicación y Ciencias Sociales; pero antes de que sus pasos la trajeran a la institución, recorrió un camino que trajo consigo viajes, reflexiones y la apertura de nuevas perspectivas para tener otra mirada del mundo.

Su relato se remonta a la capital del país, Bogotá, donde Adriana abrió sus ojos a inicios de los 80’ y desde ese entonces no ha parado de emprender procesos de aprendizaje y crecimiento. Su infancia estuvo muy marcada por sus padres, “ellos me enseñaron a ser una ciudadana del mundo y quizás por eso me he movido por diferentes lugares”.

Con estas bases, Medina desde muy temprana edad mostró sensibilidad y cercanía con las Humanidades, de hecho, en un momento de su vida pensó en dedicarse a las artes, pues en su día a día manifestaba su pasión por la música con la orquesta del colegio. No obstante, su panorama artístico cambió de rumbo cuando ella, a partir de un episodio violento vivido en el país, reorientó lo que  sería su trayectoria profesional. “Vi en la noticias que se había cometido una masacre. Ahí hubo un llamado por trabajar con las poblaciones vulnerables, entonces elegí el área de Derecho, porque tenía una cercanía con el elemento de justicia, y desde mi perspectiva, eso era lo que hacía falta en el país”.

En agosto de 1999 inició sus estudios en la  Universidad Nacional de Colombia, otra fecha clave en su historia debido a un acontecimiento que no solo la impactó a ella sino a la sociedad, en general. “El primer día de la semana de inducción habían invitado como conferencista al periodista Jaime Garzón, y uno, ¡no, qué alegría!, tener a alguien que a través de su humor también genera incidencia y aterriza sobre lo que está sucediendo en el país. No habían pasado ni dos semanas y lo asesinan; este hecho fue un primer despertar, pero uno doloroso”.

A partir de ese momento Adriana Medina dirigió su carrera hacia la investigación y el trabajo con comunidades, por esto, en cada oportunidad que se le presentaba ponía en práctica los conocimientos que adquiría en clase para aplicarlos en proyectos o iniciativas que estuvieran en este marco. “Antes de graduarme trabajé con un profesor de la Universidad, y él a su vez estaba vinculado con el Consejo Noruego para Refugiados como consultor. Aquí en Colombia la organización trabajaba con población desplazada en el tema de tierras y desplazamiento forzado interno, por eso, íbamos a los municipios a reunirnos con líderes sociales y con autoridades de entidades gubernamentales. Desde ahí viví la práctica de lo que era el derecho más allá de lo que aparecía en la ley o en un libro, y empecé a verlo desde la realidad de los territorios de Nariño, Norte de Santander y la Costa Caribe”.

Paralelo a esta experiencia, la bogotana enfocó su trabajo de grado en ‘migración’, debido a que para esa época el país estaba presentando un aumento en la cantidad de ciudadanos que viajaban al exterior; una línea de investigación que aún desarrolla fuertemente.  Sin embargo, su formación profesional no paró allí, se becó en la UNAL donde hizo su maestría y el año pasado culminó su doctorado en Derecho en la Universidad del Rosario; proceso del cual está en espera una publicación por los resultados presentados en su tesis.

Una cosa llevó a la otra, y de ese modo, la abogada, sumó a su hoja de vida experiencias en organizaciones como la ONG Colombiana Codhes y el Centro Nacional de Memoria Histórica, dos entidades donde trabajó con población desplazada y vulnerable; en el primer caso con los ‘Nasa’ del norte del Cauca y con habitantes de Montes de María, en la búsqueda de iniciativas de paz generadas desde la ciudadanía. Con la segunda entidad, el CNMH, trabajó con campesinos del municipio del Turbo, en el Urabá Antioqueño, en la construcción de memoria a partir de los relatos que ellos le compartían.

El arribo a la Autónoma de Occidente se dio por la recomendación de un amigo que estaba buscando trabajo y vió en la web que había una convocatoria abierta en la Universidad, “ví que el perfil que buscaban se ajustaba al mío así que mandé mis papeles. Luego, me llama el decano y me explica que este era un proceso de varias entrevistas y así fue.  Al final de ese ciclo me dicen: ‘¿usted está dispuesta a venirse a Cali?’ Y yo dije sí, claro. Así llegué a la UAO en el mes de julio de 2017 para trabajar especialmente tres áreas, legislación internacional, legislación de medios y la cátedra de constitución, llevándome la sorpresa de toparme con unos estudiantes muy curiosos, críticos y con ganas de construir sociedades más incluyentes”.

En cuanto a su ámbito personal, Adriana da a entender la plenitud que posee en una enorme sonrisa, “soy casada, con un hombre muy especial. Él es un regalo de la vida, es un ser supremamente espiritual y amoroso, cada día me invita a seguir creciendo y a no dejar de soñar”

Además de la música,  existe un encanto por la lectura, sus gustos en este campo son de corte político, con tinte de ciencias sociales, debido a su formación académica. En el momento está leyendo ‘Decir no, no basta de Naomi Klein’. “Creo que lo mío es la curiosidad literaria, para cada momento hay un libro”.  

Si se habla de actividades por fuera de las aulas de clase, Adriana hace énfasis en que su fuerte sigue siendo la producción intelectual, de hecho, en esa línea, se describe como una analista de coyuntura de tiempo completo, pues de manera continua hace seguimiento a lo que pasa en el país y el mundo.

En su pensar, ella se demuestra como una persona sencilla, sin apego a lo material, alguien que disfruta su día a día y lo que le rodea. “Me gusta caminar mucho, disfruto de las cosas simples como la naturaleza, las caminatas”. Desde su cosmovisión no hay cabida para el término ‘tiempo libre’, “concibo la vida como un todo, la idea es poder disfrutarla en esa totalidad, teniendo en cuenta, cómo somos capaces de compartir con el otro”.

Respecto a sus gustos gastronómicos, extraña la tradición ‘rola’ de beber chocolate santafereño en las tardes, una ausencia que al parecer logró reemplazar en Cali por medio del pandebono, al cual se ha declarado ‘adicta’.  No es una persona de dulces, pero sí amante de frutas y jugos.

Su traslado a  ‘la Sultana del Valle’  lo catalogó como un acto positivo, “me siento supremamente agradecida de estar aquí. La gente siempre tiene algo amable que decir, hay otro tipo de actitud. Creo que Cali me ha servido para crecer en muchos aspectos personales, es un lugar donde me he sentido acogida, como en casa, eso ha sido parte del éxito de seguir en la UAO”.

Por último, lo referente a las oportunidades y motivaciones en el nuevo departamento de Ciencias Jurídicas, Adriana Medina señaló que en este momento se está trabajando fuertemente en consolidar el  proyecto institucional, ese es un apartado de su apuesta inicial. Otro aspecto al que quiere darle gran parte de su esfuerzo es darle salida a lo que hace la Universidad, “un poco mi preocupación del año pasado estuvo en que aquí se hacen cosas increíbles pero el impacto hacia afuera es mínimo frente a lo que podría ser. El reto es pensarse cómo la Universidad logra tener incidencia en la región, en este caso relacionando las ciencias sociales y lo jurídico – político, por eso queremos apostarle a un proyecto interinstitucional donde abarquemos el tema de justicia restaurativa en diferentes municipios del Valle, incluyendo a Cali, así como a la maestría en Derechos Humanos”.

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