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Biocompuesto para regenerar tejidos óseos
Biocompuesto para regenerar tejidos óseos

Un bicompuesto cerámico para la regeneración de huesos y que estimula la aparición de vasos sanguíneos, desarrollado en la Universidad Autónoma de Occidente, recibió la patente de invención por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC.

Esta contribución, realizada por la profesora Sandra Arce, del Centro de Innovación Educativa en Ingeniería y miembro del Grupo de Investigación en Nuevos Sólidos con Aplicación Industrial (Ginsai) de la Universidad, será una solución al problema de pérdida de tejido óseo ocasionado por fracturas, enfermedades y otros traumas.

Según la profesora Arce, el proyecto surgió debido a que en ocasiones se necesita reemplazar grandes volúmenes de hueso en un paciente y la cantidad es una limitante; además, se necesitan varias cirugías para tomar el injerto del mismo paciente.

Los bancos de hueso también son una opción, pero los costos son altos, no hay suficientes recursos y a algunos pacientes les incomoda la idea que se utilicen estos injertos. Por otro lado, los productos obtenidos en laboratorios ofrecen una disponibilidad casi ilimitada y no presentan riesgo de transmisión de enfermedades como VIH o Hepatitis. Este es el caso del biocompuesto cerámico, un producto sintético desarrollo en la Universidad, indicó la investigadora Sandra Arce.

Propiedades del biocompuesto

Entre las propiedades de este biocompuesto se destaca su biocompatibilidad, además de ser un material bioabsorbible, ósteoconductor y ósteopromotor. Estas características biológicas fueron identificadas por el doctor Carlos Valencia, implantólogo oral y docente de la facultad de Odontología de la Universidad del Valle, quien se vinculó desde el inicio a la investigación, ayudando a desarrollar y probar el biocompuesto en animales y humanos.

También hace parte del grupo investigador el doctor Andrés Machado C., ortopedista y traumatólogo del Centro Médico de Imbanaco, quien se encargó de probar el material a través de un ensayo clínico piloto en pacientes con fracturas de radio distal (fractura de muñeca) fijadas con placa.

Para la profesora Arce, dentro de las características físicas y químicas del biocompuesto se destaca un PH en un rango fisiológico, una buena cohesión, porosidad y la fluidez de la mezcla. Estas características fueron establecidas mediante un método para producir las composiciones con capacidad de fluir y lograr un endurecimiento inicial, que permite su moldeo en el momento de la cirugía, para finalmente endurecer y obtener una consistencia firme que garantiza su estabilidad durante el tiempo del proceso de cicatrización.

El desarrollo del biocompuesto se llevó a cabo bajo los estándares internacionales, es decir, con las normas relacionadas para este tipo de ensayos que se requieren para someter a prueba un material, como lo son: ensayos in- vitro en células, luego los ensayos en vivo en animales (conejos y ratas) y finalmente, la aplicación en los humanos.

La norma es enfática en plantear que el material sea biocompatible, no sea citotóxico, el cuerpo lo asimile bien y cumpla su función, que en este caso es la regeneración del hueso. Todas las pruebas se realizaron con el aval de los diferentes Comités de Ética Humano y Animal de la Universidad Autónoma de Occidente y la Universidad del Valle, y el Comité de Ética Humano del Centro de Investigaciones del Centro Médico Imbanaco.

“La UAO tiene tres funciones sustantivas: docencia, investigación y proyección social, y es en esta última en donde considero que con la investigación se contribuyó a la solución de problemas en el sector de salud a nivel regional y nacional. Para lograr esto fue necesario contar con un equipo multidisciplinario de ingenieros y personal de la salud, encargados de validar lo obtenido en el laboratorio y su aplicación en el sector médico”, argumentó la docente Arce.

Como investigadores seguiremos pensado en proyectos encaminados a resolver problemas de nuestro entorno, y de esta manera continuar integrando y produciendo más conocimiento de alto impacto en un nuevo sector tecnológico en donde la ingeniería y la medicina convergen. También como docente, la investigación permitirá contribuir a la formación de los ingenieros que ingresan al ciclo Básico de la facultad de Ingeniería y para los semilleros de investigación, pues se compartirá la experiencia, siendo un factor de motivación para los estudiantes, añadió Arce.

Sobre la patente

Según la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, "una patente de invención protege todo nuevo producto o procedimiento que ofrece una nueva manera de hacer algo, o una nueva solución técnica a un problema". La patente le otorga al inventor una exclusividad para que pueda explotar la invención económicamente (fabricar y comercializar, o licenciar) en un determinado país. Es decir, que, sin su consentimiento, terceras personas no pueden utilizar o explotar su invención.

En Colombia existen dos tipos de patente, por un lado, la patente de invención (caso del biocompuesto cerámico), la cual debe cumplir tres requisitos: novedad, nivel inventivo y aplicación industrial, y tiene una vigencia de 20 años. Por otro lado está el modelo de utilidad, que debe cumplir dos requisitos: novedad y nivel inventivo, y tiene una vigencia de 10 años.

El proceso de patente del biocompuesto duró cuatro años, para lo cual se contó con el apoyo de la Dirección de Investigaciones y Desarrollo Tecnológico de la Universidad, encargada de la gestión del proceso.

El paso siguiente al obtener la patente es promocionarla para lograr que una empresa del sector salud se interese y, pueda licenciarla para su fabricación y comercialización. La Oficina de Gestión de la Innovación de la UAO será la encargada del proceso de licenciamiento de las patentes a empresas que estén interesadas. “Lo importante es que la patente le otorga ventajas a la empresa que la adquiere, mediante un contrato de licenciamiento y contribuye a que sea más competitiva y genere mayores beneficios”, explicó la profesora Sandra Arce.

En el país, la cultura de las patentes es relativamente incipiente y las universidades han empezado a proteger sus desarrollos. Por lo tanto, es importante para Colombia que los indicadores en términos de patentes y su aprovechamiento por parte de la empresas se incrementen. Este es un aporte de la Autónoma de Occidente al desarrollo de nuevas soluciones a problemas del área de la salud, finalizó la investigadora Arce.

Según, Alexander García Dávalos, jefe de la Oficina de Gestión de la Innovación de la UAO, “para la Universidad es muy importante esta nueva patente porque nos permite avanzar en el proceso de protección de la propiedad intelectual generada por los docentes investigadores y es un aporte para un problema del área de la salud, que esperamos pueda ser transferida para su fabricación y comercialización por una empresa en el mercado colombiano inicialmente, y luego a nivel internacional”.

La Autónoma de Occidente cuenta actualmente con cuatro patentes concedidas por la Súper Intendencia de Industria y Comercio en Colombia, adicionalmente se están adelantando trámites de solicitud para tres de estas patentes a nivel internacional (EE.UU., China y Brasil). En este 2015 se iniciará el proceso de solicitud de patente para otras dos tecnologías desarrolladas por docentes investigadores de la Universidad.

Informes:
Facultad de Ingeniería y Departamento de Comunicaciones
Universidad Autónoma de Occidente
PBX. 318 8000, exts. 11371 y 11185
 

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