Programa Ingeniería Electrica

Proyecto

Después de cuatro años finalizó un proyecto desarrollado por el grupo Grubioc de la UAO-Univalle en asocio con Cenicaña y el apoyo financiero del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, en el cual se buscó dar una respuesta al uso de los residuos agroindustriales de cosecha, que en el momento no han sido valorizados como los de la caña de azúcar y que tienen un gran potencial para la obtención de azúcares y para la producción de bioetanol.

En la actualidad los residuos de caña de azúcar son considerados como un material de desecho, por lo cual su disposición final es la quema o depósito en suelos, lo cual ha generado un impacto ambiental adverso a nivel de aire (malos olores e inquemados).

Con el proyecto se pretendió que los desechos que quedan después de la cosecha de la caña de azúcar, como hojas y cogollos, sean utilizados para producir alcohol a partir de un material que no va a competir por el uso del suelo con alimentos que es una problemática con los biocombustibles, explicó la Dra. Luz Marina Flórez, docente del departamento de Energética y Mecánica y Coordinadora del Grupo de Investigación en Biocombustibles, Grubioc de la UAO-Univalle.

En el proyecto presentado al programa de Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, se aplicaron métodos químicos, enzimáticos y microbiológicos para convertir los polisacáridos que forman la celulosa y la hemicelulosa en azúcares simples como la glucosa, xilosa, arabinosa, con el fin de buscar microorganismos que puedan consumir simultáneamente todo ese tipo de azúcares y transformarlos hacia alcohol, añadió la Dra. Flórez.

Los residuos de la caña tienen un gran potencial, no solamente para la obtención de azúcares y alcohol, sino para la generación a partir de ellos de ácidos orgánicos como el ácido cítrico y el láctico, biopolímeros, entre otra infinidad de aplicaciones.

A través de este proyecto se formaron dos estudiantes de doctorado, uno de maestría y cerca de cinco estudiantes de pregrado, añadió la profesora Luz Marina Flórez.

Historia

Uno de los estudiantes de doctorado que se formó a través del proyecto, Jairo Salcedo realizó una investigación sobre la conversión de la celulosa, que se extrae de las hojas de los cogollos de la caña de azúcar, en azúcares, por un proceso bioquímico que se llama hidrólisis enzimática. Este proyecto lo desarrolló en el Laboratorio de Bioprocesos de la UAO.

Con el proyecto el estudiante pretendió identificar la influencia de la lignina sobre la conversión de celulosa en azúcares y trató de interpretar los resultados desde el punto de vista  químico, físico (rayos X, FTIR) y por microscopía electrónica de barrido, para observar cómo los diferentes tratamientos fisicoquímicos aplicados afectaban el rompimiento y desintegración de las fibras, para de esta manera facilitar el proceso de conversión de esa celulosa en azúcares por medio de la acción de un catalizador biológico, enzimas. Este proyecto fue apoyado por el profesor Alexis Ferrer de Venezuela, a través del proyecto SUBA patrocinado por la Escuela Politécnica Federal de Lausanne y la Agencia de Cooperación Suiza.

Los resultados de la investigación fueron presentados  en el XV Congreso Venezolano de Microscopía y Microanálisis organizado por la Sociedad Venezolana de Microscopía y Microanálisis, y obtuvo el primer puesto en el subárea de biotecnología agraria y pecuaria.

Por otro lado, finalizado el proyecto macro se espera la construcción de una planta piloto, con la cual se podrán obtener azúcares y alcohol a partir de diferentes residuos vegetales. Esta iniciativa ya se presentó a una convocatoria de regalías para desarrollar en conjunto entre la UAO, Univalle y Cenicaña, expresó la Dra. Flórez.

Este tipo de plantas de forma integral no existen en Colombia, y a nivel mundial sólo están presentes en países como Australia, Suecia, Canadá y España.  

Según la profesora Luz Marina Flórez “la planta piloto será una oportunidad para obtener alcohol linocelulósico a partir de materias primas que no compiten con el uso del suelo de los alimentos. Además, aumentaría la productividad del sector, teniendo en cuenta que por la misma cantidad de área se podría obtener más alcohol. La idea también es trabajar con otro tipo de residuos que generen la industria en la región.”

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