Universidad sostenible como agente de cambio
Bio
Fomento de la creatividad e innovación

En la búsqueda de soluciones a problemas de contaminación y encontrar nuevas formas de aplicación de la economía circular, investigadores de la Universidad Autónoma de Occidente, UAO, han desarrollado un material moldeable, elaborado a partir de residuos vegetales y sin aditivos químicos. El resultado de este proceso es un bioplástico biodegradable, que asimila su textura a una plastilina. El logro destaca la obtención de una patente otorgada a la Universidad por la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, que estará vigente hasta el 14 de septiembre de 2042.

Liderada por la profesora Luz Marina Florez Pardo, en conjunto con Javier Arturo Jurado y Dennis Eduardo Pareja, esta invención está pensada para la fabricación de distintos objetos bioplásticos, es decir, objetos derivados de productos a partir de recursos renovables, como por ejemplo, almidón de maíz, lechuga y cáscara de limón. 

Más que un nuevo tipo de plástico, la Universidad desarrolló un procedimiento para transformar residuos vegetales en biomasa moldeable. La diferencia de este material radica en que no requiere aditivos químicos durante su proceso de producción. Además, la patente está enfocada tanto en la fabricación del material como en el desarrollo de los diferentes artículos moldeados que pueden elaborarse a partir de él.

De la flexibilidad al rigor industrial 

La versatilidad de este material es uno de sus mayores atractivos técnicos. Mientras se encuentra en estado húmedo, su comportamiento es similar al de una plastilina, lo que facilita que sea manipulado con destreza para adaptarse a diversos recipientes o moldes.

No obstante, tras un proceso de prensado y secado, esta “pasta” se transforma en un bioplástico rígido con una dureza de entre 50 y 60 Shore D, una escala numérica de 0 a 100 que mide la resistencia a la indentación de materiales duros como plásticos rígidos. Este nivel de resistencia es comparable al del polipropileno, un plástico convencional, lo que otorga al material una robustez considerable para múltiples aplicaciones industriales.

Un proceso sostenible y sin aditivos sintéticos

Lo que realmente diferencia esta invención de otros bioplásticos en el mercado es su pureza química. El procedimiento desarrollado por los investigadores de la UAO consiste en someter los residuos (como lechuga o cáscara de limón) a un tratamiento térmico en agua hasta obtener una pasta con humedad controlada

Posteriormente, esta se mezcla con un agente plastificante de origen vegetal, como el almidón de maíz, eliminando por completo la necesidad de aditivos químicos contaminantes. Al ser un material elaborado exclusivamente con bases biológicas, es totalmente biodegradable, descomponiéndose naturalmente por la acción de microorganismos sin dejar rastro en el ambiente.

La patente otorgada bajo la Resolución No. 44647 protege no solo el material obtenido, sino también el procedimiento de transformación y los artículos finales que se fabriquen. Según la Superintendencia de Industria y Comercio, este desarrollo cumple con los tres pilares fundamentales de la propiedad industrial: novedad, nivel inventivo y aplicación industrial, diferenciándose de las técnicas existentes por su alta rigidez y el aprovechamiento de múltiples residuos vegetales.

Con este logro, la UAO reafirma su liderazgo en sostenibilidad, consolidando procesos de formación e investigación en beneficio de la región.

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