Aliados, no ornamentos: un balance de Tu Break Cultural y una invitación al nuevo semestre

31 julio, 2026

Experiencias flexibles de aprendizaje desde la excelencia y la innovación

Autor: Jhon Edward Saa.

Hacer gestión cultural desde el lugar que habilita el CRAI de una universidad, y en particular de una universidad privada, es un gran reto. Lo es porque implica abrir espacio a nuevas formas de comprender la experiencia universitaria, promover una participación estudiantil que vaya más allá de las dinámicas propias del aula y replantear algunas prácticas tradicionales de gestión cultural que, sin proponérselo, pueden generar barreras para ampliar el acceso a los espacios de cultura y lectura. Son reflexiones que invitan al debate. Vale la pena aterrizarlas, sin ánimo de restarles profundidad.

Conviene empezar por la primera: la academia. Es habitual oír que “hay que apoyar los proyectos de lectura porque son bonitos”. No: su importancia no radica en una postura meramente estética, sino en una necesidad cada vez más evidente en una época que exige fortalecer el pensamiento crítico y la conciencia. Estos espacios pueden consolidarse cada vez más como aliados de los procesos académicos y de la formación integral. ¿Acaso no aportan a la formación de un estudiante las discusiones surgidas en Catarsis en torno al erotismo, donde dialogaron la literatura y la teoría desde Freud, Lacan y Han para comprender las relaciones de poder que habitan el deseo? ¿O las de Relatos, donde exploramos las geografías literarias de nuestro contexto caleño, colombiano y latinoamericano en tertulias que entretejieron el texto con el contexto, con nuestras vidas y con nuestra cotidianidad? Allí se desarrolla criterio: un punto de partida desde el cual comprender, cuestionar y expresar una postura propia.

La apuesta de Tu Break Cultural fue visibilizar la importancia de espacios como estos y, sobre todo, medir distinto: que los indicadores no reflejaran únicamente un alto volumen de asistencia, sino la construcción de comunidad y la recurrencia, motivadas por el valor que cada participante encuentra en estos encuentros. De ahí que nos abriéramos al público y que, a través de las redes, convocáramos a participantes que se conectaban desde distintas localidades.

Las cifras del semestre respaldan esa apuesta. No perseguimos el aforo; perseguimos que la gente volviera, y ahí los números hablan: la recurrencia pasó del 30 % al 48 %, y el público externo a la Universidad creció del 9 % al 38 %. También se fortaleció la forma de medir la participación, registrando únicamente la asistencia genuina y no la presencia incidental, y aun así los indicadores de compromiso aumentaron. Catarsis creció un 142 %. El semestre cerró con un NPS de +91 y cero detractores; el 94 % de quienes respondieron afirmó que estos encuentros les ayudaron a reducir el estrés y el 74 % reportó un mayor sentido de pertenencia a la Universidad. El detalle completo puede consultarse en el informe de gestión 2026-1, enlazado al cierre de esta nota. No es volumen: es comunidad.

Esa conversación no se agota en la sesión: se vuelve voz publicada en Voces UAO, nuestro boletín y pódcast. Allí acompañamos editorialmente a quienes escriben —desde la corrección fina hasta el diálogo sobre la imagen, el ritmo o el cierre de un texto— para que su voz salga más limpia sin dejar de ser suya. Este semestre Voces UAO abre sus páginas a nuevas plumas de la comunidad y continúa experimentando con el formato sonoro, como en el episodio de la Semana de la Mujer, construido a partir de una sesión de Relatos. Escribir, aquí, no es un ejercicio solitario: es una conversación que encuentra lectores.

A la par, desde RIAA —Ruta de Investigación Asistida por IA— acompañamos a estudiantes e investigadores a escribir con ayuda de la inteligencia artificial sin ceder la autoría: para fortalecer la calidad y el rigor de sus trabajos académicos, no para que la herramienta piense por ellos. Corregimos, orientamos y enseñamos a investigar con criterio —desde el manejo riguroso de las fuentes hasta la ética en el uso de la IA—, porque la tecnología no reemplaza el pensamiento: lo exige. Las asesorías están abiertas durante todo el semestre y sus resultados también se documentan en un informe de gestión público.

Alguna vez nos dijeron que era ingenuo pretender que los estudiantes obtuvieran créditos académicos por participar. Y quizá lo sea. Hacer gestión cultural, dado el reto que representa, exige una predisposición natural a la ingenuidad: hay que creer firmemente en que estos paradigmas pueden transformarse. Y más aún ahora, cuando la política curricular permite que estos espacios adquieran un papel cada vez más relevante dentro de la formación de los estudiantes. De esa ingenuidad nace algo concreto: este semestre los clubes serán certificables. Cada uno se reordena como una trayectoria formativa que la Universidad reconoce, de modo que lo que empezó como un deseo —que estos encuentros contaran en el camino del estudiante— empieza a tener un lugar propio en él.

Con ese horizonte, la invitación de este semestre es a descubrir una agenda llena de sorpresas. Los clubes retoman su actividad a partir del 19 de agosto. Catarsis pondrá a dialogar la teoría y la literatura desde lo fantástico, lo gótico y lo monstruoso; Relatos seguirá tertuliando desde nuestra identidad literaria colombiana y latinoamericana. Laboratorio Prisma, por su parte, se reinventa: de la mano de RIAA se convierte en un laboratorio de pensamiento crítico donde se aprende a argumentar, contrastar perspectivas y sustentar posiciones mediante herramientas analíticas, persuasivas y reflexivas: lectura crítica de fuentes, análisis del discurso, distinción entre ciencia y pseudociencia y uso ético de la inteligencia artificial.

Y esa misma vocación de sumar competencias para leer y habitar el mundo estrena un territorio nuevo: el pensamiento computacional. Presentamos De Cero a Código: Club de Programación Aplicada, una iniciativa para acercarse a la programación mediante un aprendizaje práctico, progresivo y colaborativo. Está dirigido a personas de cualquier programa académico interesadas en desarrollar habilidades digitales, pensamiento lógico y capacidad para resolver problemas con la tecnología. No requiere experiencia previa: también está pensado para quienes empiezan desde cero y aprenden acompañados. En su primer ciclo tendrá cuatro encuentros presenciales, uno por semana, dedicados a los fundamentos de la programación y a su aplicación en el análisis y la organización de la información.

Inscripciones e informes

Todas nuestras actividades son oferta gratuita de extensión y bienestar del CRAI para la Comunidad. Seguirán manejándose en modalidad híbrida. Seguiremos promoviendo experiencias que fortalecen la lectura, el pensamiento crítico, las competencias digitales y la creatividad —habilidades fundamentales para la vida académica y profesional—.

Informes:

Jhon Edward Saa

[email protected]

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