Egresado UAO recibe patente estadounidense por solución tecnológica de impacto

En la UAO creemos que la calidad en la educación transforma vidas. Una innovación que nació de un problema técnico y que, a través de la investigación, la colaboración y el trabajo interdisciplinario, se convirtió en una solución tecnológica, le otorgó recientemente una patente estadounidense a Diego Fernando Valencia García, egresado del programa de Ingeniería Eléctrica y de la Maestría en Ingeniería de la Universidad Autónoma de Occidente.
Se trata de la patente No. 12.576.726 B2, titulada “Energy Management in Heavy DutyTrucks Using Inefficient Motor Operation”, una innovación que aborda un problema concreto relacionado con la gestión de la energía disponible y las oportunidades de recuperación energética durante la conducción. Diego se desempeña desde hace cerca de cinco años como Ingeniero Senior de Sistemas de Control para Propulsión Eléctrica en Stellantis, compañía matriz de reconocidas marcas de automóviles como Fiat, Jeep, Peugeot y Maserati, entre otras.
Diego se desempeña desde hace cerca de cinco años como Ingeniero Senior de Sistemas de Control para Propulsión Eléctrica en Stellantis, compañía matriz de reconocidas marcas de automóviles como Fiat, Jeep, Peugeot y Maserati, entre otras.
Su trabajo consiste en liderar la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías para sistemas de propulsión eléctrica, con el propósito de llevar tecnologías avanzadas de electrificación desde la investigación y el concepto hasta aplicaciones reales en vehículos, buscando siempre un equilibrio entre desempeño, eficiencia, confiabilidad, sostenibilidad y viabilidad comercial.
A esta experiencia profesional se suma una amplia trayectoria académica internacional. Diego además cuenta con una maestría en Sustainable Transportation and Electrical Power Systems, realizada en las universidades La Sapienza de Roma, Oviedo Nottingham, y es Doctor en Electrical Engineering de McMaster University, en Canadá.
Actualmente se encuentra radicado entre Ontario, Canadá, y Michigan, Estados Unidos, y mantiene una importante conexión entre la industria y la academia, lo que le permite participar en ambos lados del proceso de innovación: comprender los retos tecnológicos reales que enfrenta la industria automotriz y, al mismo tiempo, contribuir a la formación de investigadores e ingenieros capaces de desarrollar las tecnologías que serán necesarias en los próximos años.
“Mantengo una estrecha colaboración con McMaster University, donde además de participar en proyectos de investigación aplicada, me desempeño como profesor adjunto y dirijo trabajos doctorales relacionados con electrificación, máquinas eléctricas, sistemas de control y tecnologías de propulsión”, comenta Diego.
Para el egresado, el impacto de su trabajo se encuentra precisamente en ese puente entre el conocimiento y la aplicación.
La electrificación del transporte, explica, no depende únicamente de desarrollar mejores baterías o motores, sino también de crear sistemas de control y estrategias inteligentes que permitan utilizar estas tecnologías de manera más eficiente, confiable y
económicamente viable.

“Mi objetivo es contribuir a que esa transición tecnológica sea no solamente posible desde el punto de vista técnico, sino también sostenible y aplicable a gran escala”, añade.
Acerca de la patente
La patente “Energy Management in Heavy Duty Trucks Using Inefficient Motor Operation” es el resultado de un trabajo interdisciplinario realizado con ingenieros de diferentes áreas, en el que se combinaron conocimientos de sistemas de control, máquinas eléctricas, electrónica de potencia, gestión energética y sistemas vehiculares.
La innovación aborda una pregunta concreta: ¿cómo gestionar de manera inteligente la energía disponible en el vehículo para aprovechar al máximo las oportunidades de recuperación de energía durante la conducción?
A primera vista, puede parecer contradictorio hablar de utilizar deliberadamente el motor eléctrico en una condición menos eficiente. Sin embargo, la innovación consiste precisamente en utilizar esa operación de manera controlada como una herramienta de gestión energética.
En determinadas condiciones, el sistema puede utilizar el motor eléctrico para disipar energía de la batería y generar espacio para almacenar energía adicional proveniente del frenado regenerativo. Esto es especialmente relevante en vehículos pesados, donde la
cantidad de energía involucrada durante las aceleraciones, desaceleraciones y recorridos con grandes cargas puede ser considerable.
En el sector de vehículos comerciales y camiones de carga pesada, este tipo de innovación puede contribuir a aprovechar mejor la energía disponible a bordo y aumentar la capacidad de recuperación energética. En última instancia, esto puede ayudar a mejorar la eficiencia energética de los vehículos y facilitar la incorporación de tecnologías electrificadas en segmentos donde la transición presenta retos particularmente grandes.
“Haber participado en ese proceso me permitió comprobar cómo una idea que nace de un problema técnico puede convertirse, mediante investigación, colaboración y desarrollo, en una tecnología con potencial de aplicación real”, señala Diego.
Para él, esta patente representa uno de los primeros pasos en su propósito de contribuir a la transición energética desde la ingeniería.
“Personalmente, considero esta patente uno de los primeros pasos en mi propósito de contribuir a la transición energética desde la ingeniería. La electrificación del transporte debe ser sostenible no solamente desde el punto de vista ambiental,
sino también desde el punto de vista técnico y económico. Para que las tecnologías electrificadas tengan un impacto verdaderamente global, deben ofrecer soluciones que sean eficientes, confiables, escalables y competitivas para la industria”, afirma.
Recordando su paso por la UAO
Diego Fernando recuerda su formación académica en la UAO como fundamental, no solo por los conocimientos técnicos adquiridos, sino especialmente por la manera en que aprendió a enfrentar los problemas.
Los estudios de pregrado y maestría que realizó en la Universidad le brindaron las bases en ingeniería que posteriormente le permitieron profundizar en áreas como máquinas eléctricas, electrónica de potencia, sistemas de control y electrificación.
Una de las experiencias que reconoce como más influyentes en su trayectoria fue su participación temprana en los semilleros de investigación, particularmente a través del grupo GIEN.
“Una de las experiencias que más influyó en mi trayectoria fue mi participación desde muy temprano en los semilleros de investigación, particularmente a través del grupo GIEN. En ese ambiente aprendí que investigar no consiste solamente en
estudiar una tecnología existente, sino en identificar problemas, formular preguntas nuevas y proponer soluciones que puedan generar conocimiento. Esa mentalidad ha acompañado mi carrera profesional hasta hoy”, comenta.
Complementar su formación con estudios de maestría en Europa y doctorado en Norteamérica le permitió profundizar aún más en investigación y desarrollo tecnológico.
Al llegar a la industria, encontró la posibilidad de combinar esa formación académica con problemas reales de ingeniería y con las necesidades de un sector altamente competitivo y orientado a la innovación.
“Creo que precisamente esa combinación fue fundamental para la patente: aprendí desde temprano a pensar en tecnologías avanzadas y a proponer soluciones innovadoras, pero también aprendí a canalizar esas ideas dentro de equipos multidisciplinarios y en un ambiente corporativo donde una innovación debe responder a restricciones técnicas, económicas y de mercado”, explica.
Los siguientes pasos en su trayectoria
De ahora en adelante, su objetivo es continuar creciendo como líder en innovación y tecnología dentro del área de propulsión eléctrica, así como liderar equipos multidisciplinarios capaces de transformar ideas y resultados de investigación en nuevas tecnologías que puedan llegar a vehículos reales y contribuir a la evolución de la industria.
También quiere continuar fortaleciendo el vínculo entre la industria y la academia, pues considera que muchos de los grandes retos tecnológicos de la electrificación requieren precisamente de esa colaboración.
Desde su perspectiva, la industria aporta la experiencia, así como los problemas y necesidades reales; mientras que la academia puede aportar conocimiento, nuevas ideas y el talento que permitirá desarrollar las soluciones del futuro.
A más largo plazo, aspira a participar activamente en la definición de las próximas generaciones de tecnologías de propulsión eléctrica y contribuir a las decisiones tecnológicas que marcarán el rumbo de la industria automotriz a nivel mundial.
Y más que alcanzar una posición determinada, Diego tiene claro el impacto que espera generar a través de su trabajo:
“Mi objetivo es tener la capacidad de generar un impacto tecnológico significativo: desarrollar soluciones innovadoras, formar nuevas generaciones de ingenieros e investigadores y contribuir a que la transición hacia una movilidad más sostenible sea técnicamente posible, económicamente viable y verdaderamente escalable”.