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Bienestar Universitario

Cine comunitario para los jóvenes del Buen Pastor

El cine comunitario llegó hasta el Centro de Formación Juvenil Buen Pastor del ICBF en articulación con la Fundación Crecer en Familia, a para enseñar el mundo del cine a los miembros de esta comunidad. Este espacio de enseñanza se realizó por medio de un taller promovido por el Autónomo Santiago Valencia, quien convirtió esta experiencia en su proyecto de grado, bajo la modalidad de ‘Pasantía comunitaria’ que brinda la U.

Actualmente, este centro enfrenta numerosos retos en el marco de la contingencia sanitaria desatada por el Covid-19, sin embargo, Santiago continúa brindando oportunidades a los jóvenes recluidos en este lugar de sanción juvenil.

Como estudiante del programa de Cine y Comunicación Digital de la facultad de Humanidades y Artes, Santiago Valencia se propuso el reto de trabajar el cine comunitario, y tras dos años de preparación consolidó el ‘Taller de Formación de Públicos en Cine’, que tiene como propósito sensibilizar los jóvenes del Buen Pastor a la hora de ver cine y a su vez promover conocimientos sobre el mundo audiovisual; el cine, las series, la fotografía, el sonido, la escritura de guiones, el Storyboard, entre otros, son los protagonistas en este espacio pedagógico. Los talleres se enfocan en los componentes teórico, visual y práctico, dedicando tres horas a cada énfasis, en este sentido ha contado con la asesoría de su director de trabajo de grado, William Vega. 

Después de dos años de planeación y consolidación, a inicios del 2020 se formalizó la apertura de actividades del mismo, contando con un grupo de 30 estudiantes en modalidad completamente presencial. “Teníamos los salones y todo el Centro para trabajar según las disposiciones de la clase, trabajamos por grupo nueve horas semanales repartidas en tres días a la semana. Alcanzamos a trabajar en esa modalidad dos semanas, pero cuando empezó la crisis de la pandemia, bienestar familiar prohíbe el ingreso de cualquier persona externa al centro, para proteger su salud”, cuenta Valencia.

Adaptándose a las particularidades de la pandemia, a mediados de mayo se retomó el taller con modificaciones especiales para ser impartido en presencialidad virtual. Hoy cuentan con tres horas semanales de taller y el número de estudiantes voluntarios se redujo a 15. La situación de confinamiento ha generado obstáculos para el desarrollo práctico, un reto que no ha detenido a Santiago, al contrario, lo llevó a ser más recursivo, diseñando una guía metodológica que orienta el trabajo práctico fuera de la sesión virtual, con elementos al alcance de los jóvenes. 

De manera creativa y con la colaboración de algunos colegas, el futuro cineasta ha logrado que los jóvenes aprendan planimetría con los dedos y sonidos con el cuerpo; además, constantemente hay invitados expertos en los tema tratados, por ejemplo, la directora de fotografía Laura Sáenz y Marianny Caicedo, integrante del Semillero de Investigación de Sonido de la U, quienes participaron en el encuentro virtual y la guía metodológica para realizar un trabajo pedagógico certero, que motive a los jóvenes participantes, además de Juliana Santana, también estudiante autónoma que, ha apoyado a Valencia como Directora de Arte.

“En ocasiones me siento un poco agobiado porque el trabajo es el doble… ahora es mucho más complejo, hay que pensar en diapositivas, referentes, actividades que los vuelva a  ellos muy proactivos , que estén en la clase moviéndose todo el tiempo entonces llega un punto donde uno dice: no sé cómo lo hice”, afirma Santiago Valencia, sobre su experiencia, donde ha sido fundamental los conocimientos adquiridos, no solo como estudiante de Cine y Comunicación Digital, sino como participante en la Escuela de Facilitadores Sociales de Bienestar Universitario.

Participar en la Escuela de Facilitadores Sociales dos años antes de llegar al Buen Pastor, le permitió generar competencias para desenvolverse mejor en el reto asumido en su proyecto de grado, ahí trabajó con la Fundación Formación de Futuros y más adelante, con la Fundación Crecer en Familia, organizaciones que junto con la gestión de las docentes Paola Luján y Natalia Campo, le permitieron consolidar su iniciativa.  

El Autónomo, próximo a graduarse, espera desarrollar el componente práctico a finales de julio, dejando como resultado productos audiovisuales realizados por los jóvenes participantes del taller aplicando lo aprendido durante nueve semanas. 

Para Valencia, esta experiencia que aporta al proceso de resocialización de los jóvenes es importante porque: “cuando tú entras te das cuenta que el estar en el centro, puede ser la primera oportunidad de muchos de los que están ahí, la oportunidad de enterarse de educaciones y otras áreas del conocimiento, que no se imaginan que existen por las condiciones en las que les toca crecer, y eso me tocó mucho… cuando uno tiene el privilegio de tener estas herramientas es bueno compartirla con los demás para que cuenten su historia”

Informes:

Bienestar Universitario
Paola Luján, [email protected]   

Facultad de Humanidades y Artes
Natalia Campo Castro, [email protected] 

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