
Las bibliotecas están en constante transformación. Así como incorporan nuevos recursos a sus colecciones, también realizan procesos de evaluación para garantizar que la información que ofrecen siga siendo pertinente, actualizada y segura para sus usuarios. A este proceso se le conoce como descarte bibliográfico o expurgo.
Lejos de significar la destrucción de libros, el descarte es una práctica técnica que consiste en evaluar el material bibliográfico para retirar o reubicar aquellos ejemplares cuyo contenido ha perdido vigencia, presentan un deterioro irreversible o ya no responden a las necesidades de la comunidad académica. De esta manera, se optimizan los espacios, se facilita el acceso a información de calidad y se fortalece el desarrollo de colecciones.
Como señalan Mansilla y Verde (2015), el descarte es una práctica indispensable para mantener colecciones funcionales y pertinentes mediante la eliminación controlada de documentos obsoletos, deteriorados o de escaso uso.
Durante el primer semestre de 2026, el CRAI realizó el descarte técnico de 65 libros afectados por hongos y cuyos contenidos, en su mayoría, habían perdido vigencia. El análisis evidenció que el 72% del material descartado (47 libros) tenía entre 37 y 56 años de antigüedad, respaldando técnicamente su obsolescencia. Además, la mayor parte del material correspondía al área de Ciencias Sociales (37 libros), seguida por Ciencias Naturales y Matemáticas (16) y Tecnología (6).
Este proceso hace parte de la gestión responsable de las colecciones y refleja el compromiso del CRAI con una biblioteca dinámica, segura y alineada con las necesidades actuales de aprendizaje, docencia e investigación.
Articulos de referencia:
Informes:
Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación