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¿Qué implicaciones tiene la Ley Comida Chatarra para las empresas?

¿Qué implicaciones tiene la Ley Comida Chatarra para las empresas?

En junio de 2021, el Congreso de la República aprobó una nueva Ley de Etiquetado de Alimentos en Colombia que busca que los consumidores comprendan de forma directa el valor nutritivo de los alimentos procesados, en otras palabras, la etiqueta le proporcionará información sobre si el producto es alto en sodio, azúcar o grasas saturadas.

Con este panorama, ¿Qué viene ahora para las empresas de productos empacados? ¿Qué acciones deberán implementar? ¿Cambiará su forma de comunicar?, o ¿la manera de relacionarse con el consumidor? Consultamos a dos expertos y esto fue lo que nos contaron.

¿Qué cambios tendrán las empresas de alimentos procesados con la Ley?

“Digamos que la Ley no es la que va a generar el cambio, en este momento es solamente un formalismo de algo que ya se ha venido hablando en todo el gremio y desde hace mucho tiempo diversas compañías ya han tomado decisiones en este aspecto. Unas empresas han regulado el contenido de azúcar en sus productos; otras no incluyen a niños en sus publicidades o sus mensajes no van dirigidos a ellos; y hay otras decisiones que se tomaron antes de la Ley de Comida Chatarra, sobre todo las empresas que están en el ojo del huracán como son las de bebidas como jugos y gaseosas”,

comenta Diego Plazas, Chief Strategy Officer de Havas Group LATAM y docente de la maestría en Mercadeo Estratégico de la UAO.


¿La Ley impone una responsabilidad social a las empresas?

“La RSE no es porque se lo imponga la Ley, es porque es un compromiso que las empresas adquieren con el entorno. Más allá de que exista la Ley de la Comida Chatarra se debe pensar en ¿Cómo las organizaciones pueden aportar a mejorar la calidad de vida de los consumidores? En este caso, las empresas de alimentos procesados deben pensar: cómo le enseño a mi consumidor, cómo lo educo para que consuma de forma responsable mis productos; porque hoy me puedo comer un paquete de papas, pero si todos los días le doy a mi hijo en su lonchera este tipo de pasabocas, la responsabilidad no es de la empresa es del consumidor porque está haciendo mal uso del producto; pero no podemos culpar al consumidor, mi responsabilidad como empresa es educarlo para que consuma mi producto de forma responsable e informada”,

afirma Javier Mayorga, doctor en Publicidad y Relaciones Públicas y docente de la Facultad de Ciencias Administrativas de la UAO.


¿Y ahora qué pasará con el empaque?

El Ministerio de Salud estableció los requisitos de etiquetado nutricional y el sello frontal que deben cumplir los empaques de los productos procesados que se venden en Colombia, para realizar el rediseño del empaque que cumpla con la Ley, las empresas cuentan con 18 meses para implementar los cambios.

“Las marcas van a seguir conviviendo con su etiquetado y el mejor ejemplo es lo que sucede en Ecuador donde los productos conviven con el semáforo nutricional ubicado en el empaque, las empresas cumplen con la Ley, pero es una decisión del consumidor comprar el producto con cierta cantidad de azúcar o de sodio. La publicidad no se determina por ello; es lo mismo que pasa con los cigarrillos, las tabacaleras por ley deben agregar una fotografía de lo que produce fumar, pero la comunicación sigue”, cuenta Diego.

Siguiendo esta idea, para Javier no se puede pensar que el consumo excesivo de alimentos procesados es un asunto que resolverá el empaque de los productos. 

“No podemos minimizarlo a que solo es un problema del empaque; esto empezó ser un problema de ¿Cómo nos comportamos como sociedad? Hace unas semanas vimos como una gran estrella del fútbol retiró de la mesa una botella de gaseosa porque su decisión es no consumirla pero el problema para otros es que si la única bebida que consideramos óptima para hidratarnos es una bebida azucarada, allí tenemos un problema de hábitos de salud y ponerlo en el empaque no es suficiente porque cambiar el consumo del producto en la práctica es complejo, pero ese es el trabajo que tienen que seguir las marcas de ahora en adelante. Por eso, tenemos que tratar de romper ese muro porque la teoría demuestra que una empresa que se preocupa por el bienestar colectivo tiene réditos no solamente en lo económico, sino en temas de reputación y de lealtad de sus consumidores”, afirma el profesor Mayorga.

¿Qué resuelve el nuevo etiquetado?

Según el Ministerio de Salud, el objetivo de la ‘Comida Chatarra’ es presentar al consumidor una información nutricional lo suficientemente clara y comprensible sobre el producto.  En este sentido, Javier tiene las siguientes inquietudes.

“Cómo sabemos, ¿Qué se comprende la etiqueta?, ¿Quién la tiene que comprender?, ¿En qué contexto debe comprenderse? El consumidor debe comprender la etiqueta al ver el producto en la góndola, o al incluirlo en el carrito de la compra o es en el momento del consumo en el que debe ser comprensible el etiquetado; en otras palabras, ¿en qué momento necesitamos comunicar esta información? En este punto, las empresas deben desarrollar comunicaciones publicitarias donde presenten el producto y al tiempo, entreguen información de salud, de bienestar e invitan a un cambio de hábitos de sus consumidores”.

Estas preguntas deberán resolverlas en los próximos meses las compañías y mientras llegan las respuestas, Diego invita a las empresas para que vean la Ley ‘Comida Chatarra’ no como un obstáculo sino como una nueva forma de comunicar: las cosas como son.

“Cuando trabajo con las marcas sabemos que hay que vivir con el etiquetado y es un poco problemático para los gráficos porque ahora el empaque se vuelve un lugar no tan atractivo, debido a que los sellos ocupan un porcentaje alto del empaque, pero no es grave. Lo que debe interesar a las empresas es que cada vez más consumidores puedan tener acceso a la información real y saber lo que están consumiendo, eso evita que hagamos mala publicidad. El objetivo de la Ley es simplemente transparencia para que los colombianos tomen decisiones informadas sobre lo que están consumiendo y nos permite a las empresas y a los publicistas comunicar el producto, que no digamos más mentiras, que digamos las cosas como son”.

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